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noticia-transparencia-peqAunque pareciera no existir un antídoto definitivo contra la corrupción, más allá de que el mundo ideal funcionara con dirigentes honestos (públicos y privados), e instituciones públicas pulcras que impartieran oportuna justicia frente a la corrupción y unas empresas privadas que no pagaran sobornos para ganar contratos y, sobre todo, una ciudadanía con valores, informada, que ejerciera control social y exigiera rendición de cuentas, si así fueran las cosas, el mundo no solo se estaría ahorrando el 5% del PIB que hoy día se gasta en corrupción, sino que tendría de lejos más desarrollo, sería más justo, equitativo y muchísimo menos pobre.

A más participación juvenil y ciudadana menor riesgo de corrupción

Aunque pareciera no existir un antídoto definitivo contra la corrupción, más allá de que el mundo ideal funcionara con dirigentes honestos (públicos y privados), e instituciones públicas pulcras que impartieran oportuna justicia frente a la corrupción y unas empresas privadas que no pagaran sobornos para ganar contratos y, sobre todo, una ciudadanía con valores, informada, que ejerciera control social y exigiera rendición de cuentas, si así fueran las cosas, el mundo no solo se estaría ahorrando el 5% del PIB que hoy día se gasta en corrupción, sino que tendría de lejos más desarrollo, sería más justo, equitativo y muchísimo menos pobre.

La corrupción y el rol de los jóvenes para frenar y transformar esta cultura fueron tratados en el hangout sobre “juventud, transparencia y auditoria social” el pasado 2 de diciembre, organizado por el Comité Interagencial de Juventud y Juventud con Voz. En él participaron, Rosario Pavese de Poder Ciudadana-capítulo Argentina de Transparencia Internacional, Nathaly Ramírez, de la Red Prólogo,  Mario Ruiz Soto, de PNUD_Colombia, Linda Criollo, de la Organización  Los Incorruptibles; contó además, con la moderación  de Adriana Ballestín, oficial del  Programa de Transparencia y Rendición de Cuentas del Centro  Regional del PNUD.

Contextualizando sobre el tema, Adriana Ballestín  señaló cómo en los últimos años los ciudadanos latinoamericanos han estado reclamando instituciones más receptivas en relación a la toma de decisiones, monitoreo  y evaluación de sus actividades. Esto ha llevado a que la gente esté demandando permanentemente que los gobiernos sean más abiertos  y mejoren su capacidad de respuesta frente a la ciudadanía y, en este proceso, que los mecanismos de transparencia  y rendición de cuentas actúen generando esferas de confianza entre institucionalidad, sector privado y sociedad civil. Señaló igualmente, que el papel del fortalecimiento de la gobernabilidad democrática  es a través de la auditoria social.

En este sentido, Mario Ruiz planteó que uno de los primeros retos es fortalecer el sistema educativo, refriéndose no solo al hecho de recibir conocimientos, sino de aprender cómo, a través  del rol del ciudadano en ejercicio de la función pública, se obtienen mejores ciudadanos, capaces de imponer y trazar lineamientos sobre la lucha contra la corrupción así como de ejercer la sanción social frente a este tipo de hechos.

En tanto, Nathaly Ramírez, explicó por que considera que las prioridades son hacer énfasis en los valores desde los jóvenes y ciudadanos, y en promover espacios de participación no solo para manifestarse en contra de la corrupción, sino también para dar apertura a la auditoria social y a la rendición de cuentas.

En ese mismo sentido, Linda Criollo manifestó que los jóvenes pueden ser activistas centrales de estos procesos, trabajando de manera articulada con diferentes iniciativas que les permitan informar sobre las dinámicas y prácticas de la corrupción a los ciudadanos, a través de medios alternativos de comunicación  y de redes sociales.

Rosario Pavese, destacó a su vez, el rol y la importancia de los medios de comunicación en el seguimiento a procesos de rendición de cuentas y denuncias de actos de corrupción  en alianza con las organizaciones de sociedad civil.

Durante el hangout otro tema que fue abordado por los panelistas fue el relacionado con los altos  costos que se han registrado últimamente en la financiación de las campañas políticas, lo que ha venido afectando cada vez más los procesos participativos, en claro desmedro de la democracia limitando la participación de nuevos lideres y las aspiraciones políticas de muchos, especialmente de los jóvenes.

Este fenómeno genera sin duda corrupción y malas practicas que involucran al sector privado que, además de limitar una mayor participación en la política, cierra también el paso a que más empresas participen en los procesos de contratación, ya que, normalmente, sí los privados financian campañas políticas, esperan dádivas o contratos a cambio de su colaboración con los gobernantes electos. Según datos del PNUD Colombia, al sector  privado le cuesta 10% más de sus recursos hacer negocios por cuenta de la corrupción.  

Finalmente se insistió en la necesidad de una justicia más estricta frente a casos de corrupción relacionadas con el erario público.

A continuación presentamos  las conclusiones  del hangout:

  • Fortalecer el sistema educativo a través del rol ciudadano que tienen los jóvenes en el ejercicio de la función pública.
  • Es necesaria la sanción  social frente a hechos de corrupción.
  • La importancia de hacer  alianzas con medios de comunicación  para hacer seguimiento y denuncia frente a hechos de corrupción.
  • Promover espacios y vincular a más jóvenes  para que participen  de manera articulada en auditoria social, exigir y movilizarse contra la corrupción.
  • Los costos de financiación de las campañas políticas, limitan la participación de  nuevos lideres  y de  los jóvenes  en la escena política.
  • Es necesaria la participación  de los jóvenes en la política.
  • En las campañas políticas es necesario hacer procesos de seguimiento y monitoreo sobre la financiación en cada uno de los países de la región y exigir cuentas claras.
  • Exigir sanciones a quienes se pasen de los topes de campañas y promover  compromiso de los partidos  sobre los topes de gastos en las campañas políticas.
  • A mayor participación de los jóvenes, menor es el riesgo de que las mafias políticas capturen el poder.  Si se incentiva la participación, la franja de  los jóvenes juega un rol muy importante.
  • Hacer campañas de concientización dirigida a la ciudadanía sobre la importancia  y las ganancias para la  sociedad  de romper la cultura de la corrupción.
  • Los gobernantes deben informar sobre el gasto y la inversión que hacen con los recursos públicos y hacerles entender que a cuentas claras mayor confianza de sus votantes y ciudadanos.
  • Fortalecer el sistema judicial y hacer conciencia a los funcionarios judiciales de la independencia de la justicia frente a los gobernantes y a los partidos políticos.
  • El sector privado  debe asumir su responsabilidad frente al tema de la corrupción y frente a las implicaciones que tiene en la ejecución  de recursos públicos, las connotaciones de cara a los ciudadanos y a la sociedad en general  y en relación con los efectos que tiene  incluso para el mismo sector privado al ser solo algunos pocos los que participan de la inversión estatal.
  • Hacer auditorías visibles  frente a las obras de infraestructura, es una buena práctica desde los ciudadanos y las organizaciones civiles (saber cuál es el  impacto de la obra, en cuánto tiempo se construye, el proceso de ejecución) y promover y hacer  encuentros antes, durante y después de la obra entre gobernantes, sector privado y ciudadanía.

Educación  y empleo para jóvenes, primer paso para superar violencia y conflictos

A escala mundial, los jóvenes representan el mayor número de víctimas de bandas delincuenciales, grupos armados y de terrorismo. Esta situación surge especialmente en contextos en los que la desigualdad es creciente y permanente, y en aquellos lugares en los que los jóvenes  tienen problemas graves de acceso a educación y empleo, con opciones limitadas para un futuro mejor.

En torno a esta problemática,  juventud con voz y el Comité Interagencial de Juventud, realizaron el hangout “Participación, jóvenes, conflicto y paz”, que se llevó a cabo el pasado 18 de noviembre de 2015, y que contó con la participación de Álvaro Cañete, del Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos de Argentina y uno de los líderes organizadores de la Marcha de la Gorra; Reynel Barbosa, víctima de mina antipersona del conflicto armado colombiano y líder de la  Red de Sobrevivientes de Minas Antipersona, y Viviana Palacios, representante de la Mesa Departamental de Jóvenes del Meta – Colombia. Contó además, con la moderación de Aleida Patarroyo, coordinadora de Juventud con Voz.

En el diálogo on line, se hizo énfasis en la situación de América Latina teniendo en  cuenta  que es una población estimada en más de 156 millones de jóvenes (24% de la población total) que contrasta con que el 85% de los congresos de la región estén representados por personas mayores de 40 años.

Aleida, haciendo una introducción al tema,  señaló que la gran mayoría de los jóvenes de la región viven en situaciones graves de desigualdad, lo que implica que al menos 21,8 millones de jóvenes latinoamericanos no estudien ni trabajen y que la informalidad laboral sea el primer acceso al mercado del trabajo, según un estudio presentado recientemente por la Organización Internacional del Trabajo.

“La estigmatización  y la violencia rondan alrededor de los jóvenes, especialmente en zonas marginadas. Generalmente, y debido a la falta constante de oportunidades, los jóvenes son victimas de grupos delincuenciales en las ciudades, donde terminan siendo “reclutados” o forzados a ser parte de las filas de bandas delincuenciales, narcotráfico ó al margen de la ley, como en el caso de Colombia, que padece un prolongado conflicto armado interno”, precisó la coordinadora de Juventud con Voz.

De norte a sur, se observan situaciones críticas en las que los jóvenes presentan altos índices de vulnerabilidad. En Centro América, por ejemplo, son acechados por Pandillas como los Maras, en un medio en el que los propios gobiernos atribuyen al tráfico de drogas y de armas y a procesos migratorios de personas hacia los Estados Unidos, el crecimiento desenfrenado de la violencia y la criminalidad y la expansión descontrolada del crimen organizado. Aunque no se tienen cifras exactas de cuantos niños y jóvenes integran los Maras y otras pandillas, algunos estudios estiman que el número de miembros oscila entre 50 mil y 100 mil integrantes (USAID 2006).

En América del Sur se destaca el tema del caso colombiano, un país que conserva el único conflicto armado interno del hemisferio occidental, y el más prolongado con más de 50 años de violencia. Colombia registra una escandalosa cifra con más de 18.000  jóvenes que han participado en grupos irregulares, cifra a la que se suma un alto porcentaje de jóvenes que hacen parte de las filas del ejército y la policía, en un país donde el servicio militar sigue siendo obligatorio para los hombres jóvenes.

Por su parte, en su intervención Álvaro Cañete compartió la experiencia de Argentina, especialmente la que se vive en la ciudad de Córdoba, dónde es evidente la persecución y estigmatización a los jóvenes sobre todo contra aquellos que viven en zonas de bajos recursos y con pocas oportunidades de empleo.

Explicó, que la marcha de la Gorras surgió precisamente del alto grado de estigmatización que existe hacia los jóvenes, actitud que conduce a la imposición de  acciones que implican persecución y judicialización contra ellos, sin que se les garanticen sus derechos y como consecuencia de la aplicación del llamado código de faltas, que permite que un policía pueda determinar subjetivamente si una persona es sospechosa para proceder a detenerla inmediatamente; “ Es por ello que se detiene a los jóvenes y los encarcelan durante dos o tres días, sin informar a sus familiares”, anotó.

Por circunstancias como esta, Álvaro considera necesario que las políticas públicas sean diseñadas teniendo en cuenta a los jóvenes y a sus organizaciones como actores políticos, a fin de evitar que este tipo de medidas las adopten los funcionarios o los líderes de gobierno sin consultar o siquiera tener en cuenta sus opiniones.

Por su parte, Reynel Barbosa, sostuvo que la educación y la inclusión en los currículos de una cultura de paz y de solidaridad pueden hacer el cambio en la cultura y en la vida de las nuevas generaciones de jóvenes: “No basta con enseñar o dar instrucción sobre matemáticas, español, hay que enseñarle a los jóvenes  a convivir en las diferencias; que la violencia no es la forma de resolver los conflictos, y que la educación brinda herramientas eficaces para que los jóvenes luego puedan acceder a empleos dignos” dijo.

Y agregó: “Es cierto que estamos inmersos en un modelo que ojalá se pudiera cambiar, pero un primer paso sería no solo enseñarle a los jóvenes a ser competitivos, sino primero a ser personas a través de una educación basada en los derechos  humanos y en la convivencia y la paz; ese debería ser el primer paso para empezar a generar cambios”, enfatizó Reynel.

Por su parte, Viviana destacó que pese a la  inequidad y desigualdad en la que viven las mayoría de los jóvenes en la región y especialmente quienes habitan en zonas de vulnerabilidad y conflictos, estos pueden hacer la diferencia y ser protagonistas de cambios para la construcción de paz. “Nosotros, por ejemplo,  hemos avanzado en organización e incidencia, hemos trabajado en cómo los jóvenes podemos aportar en los planes de gobierno de nuestros municipios y cómo podemos incidir en las políticas públicas; para eso, hemos realizado diferentes acciones: capacitación, reconocimiento del funcionamiento de las instituciones, en la  construcción de propuestas y, finalmente, en incidencia política, presentando oficialmente a los candidatos y ahora gobernantes electos”. Explicó.

A continuación presentamos algunas de las principales conclusiones de este hangout.

Conclusiones

  • La  falta de acceso a la educación y oportunidades  de empleo, la pobreza , la injusticia social y la  desigualdad  son las principales causas de la vulnerabilidad de los jóvenes frente a grupos armados y de delincuencia.
  • Los jóvenes ven afectado su proyecto de vida con la violencia o con los conflictos armados de  manera inmediata, esto afecta la autoestima y la dignidad.
  • Los modelos y políticas de seguridad que se aplican en los países y la región afectan directamente a los jóvenes.
  • A los jóvenes no se les tiene  en cuenta para la construcción de políticas públicas de seguridad y convivencia.
  • El sistema actual no ofrece condiciones dignas  de empleo, favorables a los jóvenes.
  • El transito entre niños y adolescentes debe ser de sumo cuidado y apoyo para esta población; es donde hay mayor expectativa por reconocimiento  por lo que debería darse un trato especial a los jóvenes mediante la creación de políticas públicas que atiendan adecuadamente a esta población.
  • Es necesario cambiar el chip en los jóvenes que actúan con violencia, para convertirlos en verdaderos  constructores de paz; a ellos se les deben garantizar condiciones favorables en educación, empleo  y una educación que conduzca a la de pedagogía de paz.
  • Las políticas de Estado  y los medios de comunicación promueven la estigmatización de los jóvenes.
  • Los jóvenes tienen gran potencial y hacen acciones  creativas e ingeniosas que podrían ser  promovidas  por los Estados para difundidas por los medios de comunicación. Esto evitaría la estigmatización.

Los medios no le dan valor a las acciones de paz de los jóvenes y eso es necesario reconocerlo.

  • Los jóvenes tienen todo el potencial y pueden ser muy propositivos y con un alto poder de convivencia en el entorno y en los países.
  • Las posibilidades de diálogo son importantes para buscar apoyo, compartir experiencias y producir encuentros de juventud en el continente. Esto puede permitir identificar  estrategias de no violencia y protección de derechos para aplicar en los países de la región.
  • Es necesario buscar y articular con los Estados procesos que permitan abrir espacios de diálogo con los distintos funcionarios, a fin de hallar mecanismos y ejercicios creativos para lograr propuestas  de involucramiento de los jóvenes en la construcción de políticas públicas.

 

noticia-conflictoA escala mundial, los jóvenes representan el mayor número de víctimas de bandas delincuenciales, grupos armados y de terrorismo. Esta situación surge especialmente en contextos en los que la desigualdad es creciente y permanente, y en aquellos lugares en los que los jóvenes  tienen problemas graves de acceso a educación y empleo, con opciones limitadas para un futuro mejor.