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Por: Aleida Patarroyo Patarroyo*

“Con una sola estrella de mar que se salve, nuestra labor tiene sentido”.

historia-nilson…dice Nilson Magallanes al referirse al trabajo que viene desarrollando desde hace más de 15 años en la Fundación AfroCaribe en favor de los jóvenes afrodescendientes y en medio de difíciles condiciones de desigualdad en la ciudad  de Cartagena de Indias en Colombia Suramérica.

La población Afrodescendiente en Cartagena, uno de los centros turísticos e históricos más importantes de la región, representa el 36% de los residentes, es decir, 350 mil habitantes, de los cuales  100 mil son jóvenes.

La legendaria  y bella ciudad  contrasta su protuberante desarrollo turístico con altos niveles de desigualdad, el 70% de su población está en la pobreza mientras sus gobernantes se ubican en los más altos niveles de corrupción del país;  en el último año tuvo  8 alcaldes municipales, convirtiéndose en el lugar dónde se presentaron más elecciones atípicas en Colombia.

En medio de este contexto, Nilson y los jóvenes de la Fundación Afrocaribe trabajan fuertemente en la lucha contra la desigualdad, el analfabetismo y la pobreza de los jóvenes afros y sus comunidades, ubicados especialmente en el conocido Cerro la Popa, justo en la mejor vista de la ciudad, para envidia de la industria hotelera.

Sus primeros pasos como líder social,  comenzaron con  el Movimiento Cimarrón,  para luego ensamblar esté trabajo con las tareas de la Fundación Afrocaribe. Desde allí inició, en 1997,  un primer esfuerzo por el tema de la paz,  haciendo parte del sonado movimiento “el mandato por la Paz”, acompañando el valioso proceso al que se llamó “de la séptima papeleta”, por el que los colombianos votaron masivamente  y por el que dieron mandato a los más altos gobernantes de Colombia, para que se iniciara, definitivamente, la búsqueda de la paz a través de un claro precepto constitucional de obligatorio cumplimiento.

historia-nilson3Posteriormente,  y teniendo en cuenta que el problema del conflicto interno  en Colombia  se ha convertido en un tema estructural, Nilson,  con el apoyo del padre jesuita Francisco Aldana,  decidió adelantar una investigación laboral  en el que establecieron cómo los jóvenes afrodescendientes, en su mayoría, vivían en condiciones infrahumanas, en las que las desigualdades, la pobreza, el desempleo  y la falta de educación,  servían como caldo de cultivo para los actores armados.

A partir de ahí, decidieron adelantar un intenso proceso social  en el que se trabaja desde entonces con estos jóvenes  y sus comunidades, con el propósito de superar las barreras y lograr que tengan una vida digna. Al respecto Nilson anotó:“A través de una metodología llamada “juego, arte, taller y cultura”,  enseñamos a los jóvenes y sus comunidades sobre sus derechos y especialmente a los niños y adolescentes a desvincularlos de la vida laboral y hacerles entender que  ellos tienen derecho a la educación, así como a todos los derechos fundamentales de que goza el ser humano. Esto, teniendo en cuenta que cuando llegamos había niños y jóvenes trabajando en recolección y selección de basuras,  en albañilería y trabajos forzados, con el argumento de la escasez de ingresos en sus familias. Posteriormente se trabajó en derechos sexuales y reproductivos y en prevención de embarazo  en jóvenes adolescentes. Todo esto ha servido para que  un buen grupo de jóvenes, cerca de 300 en 10 años de trabajo no se vinculen a las pandillas”.
Y luego afirmó: “Aquí la problemática es tan fuerte con los jóvenes afrodescendientes y sus familias, que nos ha tocado incluso capacitarlos en prevención de desastres, porque en invierno se presentan también muchos deslizamientos de tierra”.

Nilson es un joven humilde de su comunidad, lo que no le ha impedido ver la importancia de estudiar y capacitarse. Con mucho esfuerzo, se graduó en filosofía en la Universidad de Cartagena, estudió Pedagogía en el Sena y se especializó en Acción sin Daño  y Construcción de Paz en la Universidad Nacional de Colombia.

Al hablar de política, Nilson indica que ellos han preferido trabajar con los jóvenes más en el liderazgo social y luego si dar el paso a un liderazgo político, pues dadas las circunstancias del contexto político de  Cartagena, la mayoría de los jóvenes afros son apáticos a la política. Sin embargo, no echa en saco roto  la posibilidad de que algunos de los jóvenes líderes, con el tiempo, logren avanzar en ese aspecto y convertirse en unos buenos políticos en el futuro. “Ya intentamos con un candidato juvenil y aunque no obtuvimos el resultado deseado, la experiencia fue enriquecedora y pensamos seguir insistiendo, porque es muy importante participar en los espacios de decisión y de construcción ciudadana...” dijo.
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Actualmente, Nilson continúa haciendo incidencia para que haya más carreras profesionales  en las universidades públicas  (y  no solo  sencillos estudios técnicos para desarrollar un oficio). En su opinión, se observa una marcada tendencia de educación técnica simple y cada vez menos educación profesional integral, y eso le preocupa, porque quiere decir  que se está formando a la mayoría de los jóvenes en oficios varios y no como profesionales emprendedores.

La tarea de Nilson es dura, prolongada y enorme. No siempre bien entendida, debe luchar contra múltiples adversidades a diario. Los jóvenes de Cartagena encuentran en el trabajo que él y sus compañeros desarrollan, una esperanza reivindicatoria que tarde que temprano mostrará sus frutos.

Resalto la última frase que me dejó en la conversación que sostuvimos:



*Periodista/ Editora Plataforma virtual www.juventudconvoz.org