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Sergio Fernández, estudiante de maestría en derecho de la Universidad Nacional de Colombia y líder de la conocida Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE),  Sergio Fernández, líder de la conocida Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), en Colombia.Por Aleida Patarroyo (*)
A sus 27 años de edad, Sergio Fernández, estudiante de maestría en derecho de la Universidad Nacional de Colombia y líder de la conocida Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE),  tomó la decisión de participar  como candidato en la contienda electoral  al Congreso de la República que se realizó el pasado 9 de marzo.

Aunque los 6.665 votos no le alcanzaron para lograr un escaño en la Cámara de Representantes, la campaña le dejó una gran experiencia y la firme convicción de seguir trabajando por las causas de los jovenes. Juventud con Voz habló con él, quien hizo un análisis sobre la  participación política de los jóvenes y las posibilidades de lograr un cambio.

 JCV. ¿Qué balance hace de su primera candidatura?

SF. La valoración es positiva para el partido; como se sabe, el Polo Democrático Alternativo atravesó por un momento difícil.  Sin embargo, con estas votaciones al congreso el POLO logró consolidarse como el principal  de la izquierda  en Colombia: sacamos la votación individual más alta en Senado y Cámara.

Sobre mi candidatura, nosotros sabíamos que era muy difícil llegar, pero la idea era romper el cerco con los jóvenes, y es que, como sabemos,  no es fácil que los jóvenes se involucren en la política.  Mi campaña se hizo a punto de voluntariado y donaciones  ciudadanas y logramos 500 voluntarios solo en Bogotá.  Obtuvimos una votación importante. Es un número de personas a quienes llegamos  con nuestras ideas y estoy contento por eso.

JCV.   ¿Cuáles fueron sus ideas?

SF. Durante toda  la campaña trabajamos en ellas: una fue que así los jóvenes no se metan en política, la política se mete con ellos. Entonces,  se hace necesario que se formen, se organicen, se movilicen; dos, no todos somos lo mismo, es decir  hay una idea que hace carrera en Colombia y es que todos los políticos son iguales y eso no es cierto. Yo insistía mucho en que mientras  santistas y uribistas  estaban negociando los TLC, nosotros estábamos en las calles con los campesinos en el paro agrario. Mientras ellos tramitaban una ley de educación superior que privatizaba la educación pública, nosotros estábamos  en el fondo del movimiento estudiantil.

Tres, los jóvenes deben entender que este país si tiene arreglo. Esta es la generación de jovenes más grande que ha tenido Colombia en toda su historia con 12.5 millones;  y estos jovenes llevan escuchando desde hace un buen tiempo que el país va bien, pero la realidad es otra. Y esta campaña sirvió para decirle a los jóvenes la verdad,  que no estamos bien, pero que este país tiene arreglo; y tiene arreglo porque los TLC se pueden renegociar y porque la educación, gratuita y de calidad, si puede.

La campaña también sirvió para decirles a los jóvenes que la democracia no solo es votando en una urna, sino que es ante todo un proceso de movilización social; por lo que es necesario votar bien para que no los gobiernen mal, y hay que movilizarse para aprender a reclamar los derechos.
 
JCV ¿Vale la pena dar el salto del movimiento social para convertirse en gobierno?

SF. Aquí  el movimiento estudiantil es bastante precario, y me refiero a la parte organizativa, nos falta muchísimo más. En  países como Chile la federación de estudiantes tiene más de 100 años; aquí en Colombia de manera constante logramos consolidar la MANE que apenas tiene 4 años. Es un germen de organización y necesitamos avanzar. Esto ha pasado porque aún persisten ideas caducas en torno a la política, ideas de abstencionismo, ideas de  que la lucha  gremial no debe dar el salto a la política. Esta forma de pensar solo sirve a  quienes están gobernando.   Por eso tomé la decisión de irme de frente a hacer el debate  y decir que no pueden compararnos con los políticos tradicionales porque somos distintos.

JCV. ¿Cuál es el problema, porqué los jóvenes no votan?

SG. El lio no es la edad. Es que los jóvenes cuando cumplen 18 años, ya llegan a esa edad desencantados de la política. Además, con toda la razón, llegan viendo como una verdadera “plaga” a políticos de siempre que gobiernan durante años y no hay cambios. Tienen todo  el derecho de estar indignados. Entonces nosotros les decimos canalicen bien esa indignación. Voten por  un indignado. Pues cuando votan en blanco, no hacen nada,  no le quitan votos a los políticos tradicionales, pero si ponen en riesgo la participación política de quienes queremos un nuevo congreso, un nuevo cambio.

JCV. ¿Muy difícil hacer  campaña política en Colombia?

SF. Si, definitivamente es muy difícil. Aquí no hay garantías  de ningún tipo, ni de seguridad personal, ni de transparencia electoral. Por ejemplo,  nosotros inscribimos 150 testigos electorales, pero nos permitieron solo 3 para el puesto de votación más importante, donde votaban 553 personas. Estoy seguro que a nosotros nos robaron votos, a lo que hay que agregar que (frente a las aceitadisimas maquinarias de los viejos partidos) es muy duro, porque reparten puestos burocráticos y compran descaradamente votos y conciencias.

Y nosotros con las uñas. Por ejemplo, a nuestro partido el Polo, no nos giraron los recursos gubernamentales a tiempo y los anticipos electorales  que tenían que hacernos llegar fueron incompletos. La pelea es dura, pero hay que darla. Es como cuando uno sale a marchar. Le lanzan gases, le dan garrote, lo encarcelan, pero toca hacer la tarea. Yo durante toda la campaña dije nosotros no tenemos nada…tenemos la razón. Yo se que muy pronto la gente va a despertar.

JCV. ¿Y ahora que viene?

SF. Yo sigo mi vida normal, soy un militante de la causa de los estudiantes y del Polo Democrático Alternativo. Seguiré dictando mis clases y estudiando mi maestría en la Universidad Nacional y continuaré con todo entusiasmo en el Movimiento estudiantil.

JCV. ¿La Agenda Joven es posible incluirla en los partidos?

SF. Para que  eso suceda es necesario que  más jovenes participen en los partidos. La política es la lucha entre quienes van a gobernar la sociedad. Si los  jovenes quieren cambiar  las ideas  y el futuro del país de hoy, pues tienen que entrar a la política; eso de creer que desde  el Facebook o el twitter lo van a ser, eso no es así, no es suficiente.

JCV. ¿Reducir la edad para elegir y ser elegido, serviría para que los jóvenes participen?

SF. Nosotros creemos que es una buena idea reducir la edad para aumentar el acceso de los jóvenes a los cargos cargos de elección; pero para eso hay que otorgar todas las garantías a los procesos electorales a fin de permitir un ejercicio libre en lo político y un ambiente pleno de derechos a la oposición. De lo contrario, si aquí la gente sigue vendiendo irresponsablemente  su voto por un “tamal” o por una moneda, el modelo necesariamente se va a reproducir,  incentivando a los politiqueros a engañar también a jovenes de 16 años.

JCV. ¿Hay posibilidades o no para los jóvenes?

S.F. Esta es la generación del milenio, porque es la generación  más grande de jovenes. Luego está en manos  de ellos cambiar esta situación. La OIT señala en su último informe que  esto está grave,  que el desempleo juvenil triplica el de los adultos, que no solamente no hay oportunidades, sino que tampoco hay acceso a la educación como se quisiera y la región tiene  un problema fuerte en este campo.

Algo que nos merece la mayor preocupación es -como dice la OIT- que esta pase a ser una generación en peligro de perderse, sin rumbo, es decir, una Colombia con 12 millones de jovenes que se perdieron.  Existe un verdadero lado oscuro  y es que en prácticamente toda América Latina los gobiernos  están generando una verdadera frustración  en todos los campos: salud, educación empleo, seguridad y en Colombia es mucho más. Pero el lado  claro de la situación, en el caso colombino, es que hay 12 millones de jovenes  entre 16 y 26 años, que pueden lograr un cambio, hacer lo que quieran con el futuro del país.

Pueden desde elegir a los  políticos de siempre o hacer el cambio y elegir una transformación. Ó pueden quedarse en la casa viendo Mtv o pueden participar en las movilizaciones; es necesario  que los jovenes entiendan, de una vez por todas, que pueden hacer que las cosas pasen. Si cada joven se convence   de que en esto no hay suplentes y que lo que él haga  va ser importante, entonces las cosas tienen que cambiar.

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(*) Editora Juventud con Voz