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20130327-guatemalaTomada de: http://revistahumanum.org/

¿Cuál es la visión general del Informe Nacional de desarrollo humano 2011/2012?
Edelberto El Informe Nacional de Desarrollo Humano se hace una pregunta inicial: ¿Cuál es la sociedad en la que está viviendo la juventud o en la que va a vivir en el futuro? Una visión general podría ser calificada, por la manera en cómo el Índice de Desarrollo Humano ha venido evolucionando en Guatemala. Tal vez habría que decir que se progresa muy lentamente. La juventud necesita más oportunidades, más condiciones para ejercitar sus derechos. El Índice de Desarrollo Humano muestra cómo varía y mejora el entorno humano. Mide el desarrollo en términos de la persona, asumiendo que la pobreza o la riqueza no van solas, vienen acompañadas de una serie de características que, a la pobreza, la vuelven multidimensional.

La situación general del país medida por estos instrumentos, dice dos cosas: Primero, que hemos venido cambiando, que pese a todos los problemas que percibimos en la vida cotidiana el país viene mejorando –lentamente-. El problema es, justamente, la lentitud o el punto de arranque con el cual tuvimos la oportunidad de medir. Hemos crecido unos 6 o 7 puntos en el Índice, pero nos mantenemos muy abajo.

¿Cuáles son las diferentes áreas que medimos para determinar el desarrollo humano?

Edelberto: Son tres dimensiones básicas las que se toman en cuenta. La primera es la manera como la educación se reduce o cubre más gente. La educación medida por medio de años de escolaridad y escolaridad general. La segunda es la salud, medida por la expectativa de vida. Y la tercera es el ingreso. Guatemala crece lentamente porque la dimensión del ingreso lo tira hacia abajo. Si tuviéramos un ingreso mejorado, el conjunto del índice mejoraría y el país saltaría 8 o 10 puntos más, pero la falta de ingreso, las carencias, la pobreza y todo lo que esto significa determinan un bajo desarrollo humano.

¿Por qué no avanzamos en el tema económico?

Desireé: La dimensión del nivel de vida, expresada precisamente en los ingresos, es uno de los temas íntimamente asociados con uno de los capítulos desarrollados en el informe, sobre el empleo. El ingreso de los hogares tiene como contrapartida la posibilidad o no de tener, por ejemplo, un empleo decente, un empleo que provea protección social y por supuesto, una remuneración que permita cubrir, al menos, lo esencial, medido en este caso por la canasta básica alimentaria y la canasta básica vital.

¿Por qué este elemento es uno de los que ha quedado rezagado? Y es uno de los que más influye en el avance potencial que pudo haber tenido el índice de desarrollo humano y no ha tenido. Esto tiene una doble dinámica, que nos da una respuesta: una es la dinámica internacional con crisis de diferentes tipos que definitivamente nos ha impactado. Crisis de origen financiero, crisis originadas por los desastres y los efectos climáticos que tienen un impacto económico. También crisis internas por los bajos niveles de productividad. Una apuesta por una estructura productiva que favorece cierto tipo de trabajos asociados a servicios que cada vez relajan más el tema de, por ejemplo, la obtención de un contrato formal. Eso hace que muchas personas -jóvenes sobre todo- que están ocupadas laboralmente, no tengan más opción que la informalidad. Y esta informalidad no les genera ni el entorno favorable de prestaciones sociales ni mucho menos de mejores niveles de remuneración.

Cuando observamos la situación de las 3 dimensiones del desarrollo humano en Guatemala, nos damos cuenta que sí estamos mejorando en el tema de educación. Sin embargo, es obvio que el beneficio de tener a una población mucho más educada, no es inmediato. No obstante, si no vienen las inversiones adecuadas para generar los empleos que satisfagan las necesidades de ese grupo de población con nuevas capacidades, le sirve de poco a esta población estar mejor educada.

Desireé: Este es un tema fundamental que toca el informe, tenemos datos concretos. Con información que proviene del Sistema Nacional de Empleo del Ministerio de Trabajo, encontramos cifras alarmantes. Por ejemplo para el 2009 contábamos con 9.303 jóvenes con un nivel de formación diversificado. Todos estaban demandando un empleo acorde a su formación, sin embargo, solamente la tercera parte de ellos encontraron un empleo en el que requerían esa calificación. Aquí hay un tema adicional en el tema del empleo y de los ingresos. El problema no es solamente el nivel de formación de los jóvenes; sino que el mercado mismo que no genera las fuentes de trabajo necesarias para absorber toda esa capacidad laboral con cierto nivel de cualificación.

¿Dónde encontramos el punto de equilibrio o un punto justo entre la inversión en educación y lo que busca el sistema productivo? ¿En qué momento la educación de los jóvenes empieza a traducirse en mejores oportunidades para ellos?

Edelberto: Primero habría que pensar que la educación solamente surte efectos en el largo plazo. Una persona puede ser alfabeta y empezar a estudiar, pero los efectos para ella y para el conjunto de la familia y luego de la sociedad, solamente se ven en la generación siguiente. En el informe hay un análisis interesante de cómo la educación, hoy en día, reproduce las desigualdades y multiplica la pobreza. El punto de ruptura, para que no haya esta fatalidad, tiene que estar en el tipo de educación que se da. Por otro lado, tiene que mejorar muchísimo la calidad de la educación. No es suficiente decir que el 20% adicional de jóvenes, hoy día está estudiando. Es importante que los que estudien terminen el ciclo, que continúen y que terminen sabiendo algo útil e importante.

Y que tengan la posibilidad de seguir estudiando, porque si hablamos de cobertura, a nivel primaria, hemos mejorado substancialmente; a nivel básico relativamente; y diversificado, aún falta mucho por hacer. Por ejemplo: Un muchacho que terminó la primaria, y quisiera seguir estudiando básicos, a veces no tiene la oportunidad de hacerlo, porque no hay cobertura suficiente –ni siquiera estamos hablando de la calidad- sino de la oportunidad de seguir estudiando.

Edelberto: Eso es lo trágico para Guatemala en este momento. Un estudiante puede ser que no tenga recursos para seguir estudiando el diversificado, pero hay una buena cantidad -un porcentaje grande- que quiere seguir estudiando y la educación pública sería la única opción. No obstante, El Estado no ha creado la oportunidad de establecer programas de diversificado en todo el país y no hay recursos para becas. Sin más educación, no habrá desarrollo.

¿Cómo la educación y la salud se vuelven un pre-condicionamiento para encontrar un empleo en Guatemala?

Desireé: En el informe se destacan algunos estudios y resultados reveladores, respecto de la incidencia que tienen los niveles de salud y de educación sobre la competitividad y sobre los niveles de remuneración en el país, y particularmente en los jóvenes. Tenemos hallazgos de cómo la malnutrición y la desnutrición, en las etapas tempranas, tienen una incidencia casi en toda la vida productiva de una persona. Esto tiene un impacto adverso en la capacidad, por ejemplo, de adquirir conocimiento, de trabajo y de mejorar el rendimiento laboral.

En el caso de la educación también hay estudios que revelan que con diez a doce años de instrucción formal, una persona puede romper el círculo intergeneracional de la pobreza; y por tanto, insertarse en el mercado laboral en mejores condiciones.

Retomando la inquietud que manifestabas acerca de la relación que debería existir entre educación y trabajo, el informe resalta la importancia de proponer nuevos mecanismos de inserción laboral y de desarrollo económico de un joven, por ejemplo: el caso del emprendimiento. No obstante, para fomentar el emprendimiento de los jóvenes tenemos que pasar por temas fundamentales cómo el acceso al financiamiento para montar un negocio o la capacitación para tener habilidades mínimas administrativas. Por otro lado, hay que encontrar mecanismos de generación de nuevos negocios semilla asociados a los avances tecnológicos que son muy propios de los jóvenes, a los temas de medio ambiente, que son temas que para las generaciones actuales tiene mayor interés. En este tema laboral hay que ser innovadores y creativos, y no pensar solamente en un rol de asalariados sino también en otro tipo de modalidades de inserción laboral.

¿Estamos generando una sociedad que permite una mayor movilidad social a las siguientes generaciones?

Edelberto: Habría que situar teóricamente bien el problema. Una familia puede recibir, ligeramente, mayores ingresos -las remesas por ejemplo- consumirlos y no producir movilidad social. La movilidad es una condición que la sociedad produce y en la que el individuo va mejorando paulatinamente. La movilidad social ocurre en una sociedad donde la economía es más dinámica y produce mejores empleos permanentemente. Cuando paralelamente a los avances económicos se amplían los servicios de salud y de educación. Del ambiente social, de la participación política.

La movilidad significa no solo que se recibió más ingreso, sino que con todos los cambios que han ocurrido, se han alterado los patrones de consumo: los gustos, el lugar de vivienda, distractores especiales, es decir, un conjunto de condiciones de vida que significan un cambio cualitativo. Guatemala es una sociedad bastante bloqueada. Bloqueada en el sentido de que la movilidad ocurre por familia –una persona, otra persona-. Cuando la movilidad es estructural es todo un movimiento colectivo hacia arriba, es todo un sector social numeroso que se mueve de una generación a otra. La movilidad casi no se da entre la misma persona, sino con los hijos de esa persona, los descendientes.

En Guatemala empieza a darse ese movimiento, pero no suficiente. Lo ideal sería que la movilidad fuera de carácter estructural, que fueran masas importantes de población que dieran ese salto -como ocurrió en Brasil en los últimos 12 años, en donde unos 20 millones de brasileños, aproximadamente, se volvieron de clase media-.

Expliquemos un poco más el concepto de movilidad social. Ese proceso de pasar de pobreza extrema a pobreza o a pobreza mediana, o incluso a clase media ¿Cómo se genera esa movilidad social?

Es importante el ejemplo porque pasar de la pobreza extrema a la pobreza es moverse en el ámbito de la pobreza. Y la pobreza se prolonga hasta las clases medias bajas. El consumo es muy importante. Es muy importante la educación. La educación señala límites precisos a partir de los cuales una persona puede ser otra porque su nivel de información se amplia, percibe el mundo social mas favorable, ya lee la prensa, es más saludable y más educado. El nivel de información es muy importante para un ciudadano. Y empiezan a verse cambios -a veces poco perceptibles- que determinan finalmente, un salto hacia adelante, que es lo que llamamos la movilidad efectiva.

El acceso a los bienes públicos es indispensable. Un hogar donde no hay agua potable, electricidad, carreteras, acceso a hospitales, no puede dar ese salto. Pero yo pongo en el centro de todo esto: la buena educación.

(…) ¿Es Guatemala un país de oportunidades para la juventud? Planteo esa pregunta, pero antes quisiera que empezáramos definiendo ¿qué entendemos por juventud? Porque hay varias definiciones, la de la Política de Juventud que se elaboró en Guatemala, la definición utilizada a nivel Latinoamericano, etc. ¿Qué definimos por juventud?

Edelberto: Yo partiría diciendo que la juventud no es un momento demográfico, de edad. No queda suficientemente explicado si se dice que joven es el que está comprendido entre los 15 y los 24 años. Siendo importante esta dimensión etaria -de edad- lo más importante es lo que en ese período se aprende, se hace, o se deja de aprender y de hacer.

La juventud es el proceso durante el cual se van adquiriendo destrezas, conocimientos para producir algo que nosotros llamamos independencia relativa. El joven, cuando termina de ser joven, se siente independiente, se siente autónomo. Esa autonomía lo califica de manera precisa. Ahora bien, siendo Guatemala un país joven, de cada 10 guatemaltecos, 7 tiene menos de 30 años, pero de esos 7 la mitad es campesina. Según nuestra apreciación en el campo no hay juventud porque desde los 10-12 años se salta al oficio adulto, a responsabilidades adultas, de tal suerte que entonces está comprimida la etapa de juventud. Entonces “juventud” más bien viene a ser el joven de clase media que tiene posibilidades de estudiar y en quien los años de estudio se prolongan hasta los 25, 26 o 27 año. Esto le permite vivir los 10-12 años de tránsito juvenil. Porque la juventud se define básicamente como un proceso, un tránsito por la etapa de la vida.

Guatemala un país con tanta gente joven, ¿es eso bueno o malo? El informe considera que teniendo una mayoría de población joven es importante que esas personas se conviertan en promesas de futuro. Enfatizamos el presente más que el futuro. En el presente nos interesa que el joven se forme y consolide sus conocimientos, que se convierta en un ciudadano activo y pleno, porque más adelante puede dejar de serlo.

El joven siempre es una carga que el adulto resuelve. La relación adulto-joven cuando es una relación negativa, se convierte -la juventud- en una carga que los adultos no pueden soportar.

En casi todos los países ha habido una burbuja demográfica. Una generación que es más grande que las anteriores y las posteriores. Esto sucede cuando empieza a subir el nivel de educación de la población y por ende el índice de fertilidad baja sustancialmente. Se pasa de generaciones de 4 a 5 hijos en promedio a otra de 2.8 hijos en promedio.  Esa generación es justamente la que está hoy entre 13-30 años en Guatemala, es la última generación más grande que hay. De manera que esta generación menor de 13 años, ya es producto de una que está teniendo menos hijos en promedio  ¿Cómo aprovechar esa coyuntura?

Edelberto: El progreso social se mide, desde este punto de vista, en la existencia de menos jóvenes. Un país con el nivel de desarrollo de Guatemala, debería de tener una tasa de crecimiento demográfico menor. De tal punto que en lugar de decir 70% de jóvenes hubiese un 50% de jóvenes, más o menos.

Desireé: Ese es uno de los temas que se toca en el informe, asociado al momento de transición demográfica moderada en que se encuentra Guatemala, uno puedo observar la forma de la pirámide poblacional y está exactamente reflejando ese fenómeno, es decir, que cada vez la base de niños menores de 13 años es menor, y se van incrementando los estratos poblacionales de personas que ya se encuentran en una edad próxima a trabajar o a insertarse a una vida adulta. Por eso el informe propone que si en este momento de transición demográfica única, no se hace una apuesta estratégica en los jóvenes, no se invierte en mejorar todas sus capacidades en salud, educación, etcétera; esta cohorte poblacional que ahora se muestra como un gran potencial, para generar una mejor dinámica económica y social, inevitablemente, dentro de 50 años van a envejecer. Hay que aprovechar los años de las vacas gordas para generar ahorros sociales de manera que cuando esta gente ya no sea joven, el país esté preparado para afrontar estos costos fiscales. Este contingente de población que ahora es joven y productiva, el día de mañana ya no lo será y demandará protección social. Por eso se da este tema de bono o carga demográfica. Porque el bono es una inversión que genera rendimientos a mediano y largo plazo. Invertir en los jóvenes es la única posibilidad para que todo este potencial se convierta en un bono, de lo contrario no sirve de nada tener el 70% de la población joven.

¿Dónde están los retos para poder aprovechar a esta población y darle las oportunidades que necesita?

Edelberto: Todo esto se puede hacer si se vive en democracia; democracia entendida como la libre participación ciudadana. Una nueva distribución del poder y de las oportunidades crean condiciones para que exista pleno desarrollo, movilidad ascendente, libertad, y sobre todo para limitar dos efectos perniciosos que señalamos en el informe: uno es el joven que se va, los migrantes, y el otro, el joven que se va a la ilegalidad, las maras o pandillas. En un ambiente de libertad con las condiciones económicas adecuadas se camina mejor que en un ambiente de dictadura, porque la dictadura cierra muchas de estas posibilidades. O sea, hay una dimensión política que conviene mencionar: el desarrollo no es solo movimiento económico, es también libertad política, sensación de que se puede hacer lo que uno quiere, de que se puede opinar, de que el joven se puede organizar.

¿Cómo ven la capacidad de los jóvenes de asociarse con otros para poder salir adelante?

Edelberto: En condiciones de libertad democrática las formas de participación del joven lo llevan a asociarse de distintas maneras: en el deporte, en aspectos de cultura pública… Es importante también la participación política, dimensión que se encuentra muy limitada en Guatemala: hay un cierto déficit organizacional que tiene que mejorarse mucho.

¿Qué condiciones mínimas debe tener una política nacional de juventud para que el joven sienta que sí tiene posibilidades de desarrollarse, que sí tiene esperanza?

Edelberto: Dándoles voz y responsabilidad. Los jóvenes tienen que opinar positivamente, no solo a través de la denuncia, sino también de la propuesta. Esto empieza a cambiar, por una vía que no sospechábamos, que es el acceso a la tecnología moderna, a la revolución digital. Manejamos dos datos importantes, uno es que el uso de celulares tiene una dimensión transclasista, hay tenencia o utilización del celular en el medio urbano y en el rural. Y el otro es que lentamente va entrando en las escuelas rurales la computadora, y con la computadora el Internet, donde el joven tiene posibilidades de ampliar su horizonte. Nuestra preocupación es que el joven pueda tener un horizonte distinto al que tiene actualmente, que pueda empinarse y mirar un poco más hacia adelante.

En el caso de Europa, la siguiente generación de jóvenes, no tiene ahora las condiciones, ni el tamaño para mantener a la población que ya pasó e invertir en la que viene ¿Qué habría que tener en cuenta en Guatemala para aprovechar el fenómeno de la burbuja demográfica?

Desireé: Ahora estamos en una transición demográfica incipiente que permite visualizar qué hicieron otros países y la situación en la que se encuentran para tratar de encontrar un equilibrio entre el desarrollo de capacidades de la población y como esto incide en las decisiones futuras de tener o no tener hijos. Es importante además que esta generación en su etapa productiva genere un sistema de pensiones fuerte, que permita que exista la capacidad financiera para atender las necesidades de protección social futuras que en Europa son ahora importantes.

Si la generación actual, que es la que está en la edad más productiva no se convierte en la “generación del sacrificio” para invertir en la siguiente generación ¿esto colapsa?

Desireé: Exacto, esta problemática, o mejor dicho, el impulso de esta potencialidad del país es responsabilidad de la sociedad en su conjunto: no solo del gobierno, sino también de las empresas, los hogares… Todos tenemos la responsabilidad de contribuir, por ejemplo pagando impuestos.

Una conclusión, algunos comentarios de cada uno a modo de resumen:

Desireé: El informe es una fotografía de cómo está la situación del país, lo cual es necesario, sin embargo el objetivo final no es crear una desesperanza, que se piense que ya no hay nada que hacer aquí. Mucha de la información que contiene el informe, cuantitativa y cualitativa, nos muestra que la juventud guatemalteca si tiene la capacidad de crecer, de soñar, de pensar que este país sí puede ser transformado. Hay que ver dónde hay necesidades y en esa vía generar acciones estratégicas, con los recursos adecuados, con las capacidades institucionales apropiadas, porqué la juventud tiene la esperanza de que el día de mañana va a ser mejor y eso debe generar un compromiso de todos como nación.

Edelberto: Yo quisiera completar lo que dice Desiré resumiendo lo que a mi juicio es la mayor aportación del informe. Hablamos de que el joven tiene 4 derechos: el derecho a vivir, el derecho a saber, el derecho a participar, pero tiene un cuarto derecho que es el de disfrutar. El derecho a amar, a gozar, el derecho al tiempo libre. El joven no se forma plenamente si no disfruta, si no goza, si no canta, si no baila. Sin alegría, sin realización, el joven no va a crecer.