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La agenda post-2015 debe reconocer y atender las necesidades específicas de los Pueblos Indígenas en base a su diversidad, promoviendo la igualdad y la no discriminación. Mientras no se reconozcan las inequidades seguirán habiendo brechas, exclusión, y falta de justicia social a los pueblos indígenas, entre ellas las mujeres, jóvenes y niñas.

Las generaciones actuales y futuras enfrentamos estas realidades que nos ponen en situación de “vulnerabilidad”, por lo tanto la inversión en la juventud debe mirar las diversidades de juventudes del mundo, especialmente de las juventudes indígenas.

Los objetivos universales de la agenda, requieren metas específicas, indicadores y medidas especiales adecuadas para abordar las distintas necesidades que tenemos los pueblos y las juventudes indígenas en el proceso de desarrollo, a fin de superar las desigualdades estructurales.

Nos preocupa que modelos económicos pongan en riesgo la salud, la integridad y la pervivencia de nuestros pueblos, por tanto no se puede hablar de “Desarrollo Sostenible” sin considerar el derecho a la consulta y consentimiento previo a los pueblos indígenas y el derecho a la libre determinación, pues muchos de los recursos, minerales, hidrocarburos, entre otros, están en territorios indígenas. Los Pueblos Indígenas tenemos derecho a determinar nuestras propias visiones de desarrollo sostenible. Cada acción y cada programa emprendido en nombre de las necesidades del desarrollo sostenible deben evaluarse y aplicarse con la plena integración de las dimensiones sociales, ambientales y económicas.

Es necesario un enfoque holístico para apoyar y fortalecer los sistemas alimentarios propios de nuestros pueblos, el reconocimiento de la tenencia tradicional de sus tierras y territorios, la conservación de la biodiversidad, el respeto y la revitalización de los valores culturales y espirituales, y la garantía de que los proyectos sean diseñados con el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos indígenas.

El desarrollo de datos desagregados y de indicadores culturalmente apropiados es necesarios para poder comprender y lograr un verdadero impacto en las condiciones de los pueblos indígenas, en especial de las juventudes, mujeres y niños.

La Agenda de Desarrollo Post-2015 no debería preparar el camino para una mayor marginación de los Pueblos Indígenas, sino aprovechar esta oportunidad única para poner remedio a las previas limitaciones e injusticias históricas. Esto sólo puede ser logrado mediante una plena y efectiva participación de los Pueblos Indígenas en el desarrollo, seguimiento y evaluación de la Agenda de Desarrollo Post-2015 y una voluntad política de los Estados de respetar y hacer efectivos nuestros derechos.

Las juventudes indígenas juegan un papel fundamental en la continuidad histórica de la defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas, a pesar de las políticas y programas actuales que no responden a sus necesidades reales, las cuales ocasionan una desvinculación de las nuevas generaciones con su identidad y pueblos, ellos han sabido hacerle frente, organizándose, articulándose e incidiendo en diversos espacios para visibilizar sus demandas y prioridades que parten de procesos colectivos.

Las juventudes indígenas son agentes de cambio social y siguen reclamando el derecho a preservar sus lugares sagrados y de culto. A que nos les arrebaten su tierra y territorio. Sus manifestaciones de identidad como el idioma, la ropa, los trajes tradicionales, la música, las artes, elementos que son distintas formas de afirmar la identidad.

El acompañamiento de las y los mayores, son esenciales en este caminar.