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En América Latina viven 140 millones de jóvenes entre 15 y 24  años.  Sin embargo  los  jóvenes enfrentan desigualdades no sólo en términos económicos, sino de brechas de acceso a la educación, la salud, la alimentación, y de interacciones entre lo urbano y lo rural, entre lo moderno y lo tradicional: entornos múltiples, que presentan formas particulares de desigualdades, reflejadas en segregación y fragmentación social.

Teniendo en cuenta este contexto, se inicia  desde hoy y hasta el 1 de diciembre  el Encuentro Internacional: Políticas de Juventud y Desigualdades en América Latina en ciudad de México, convocado  por el IMJUVE de México,  SEDESOL, las agencias de Naciones Unidas (PNUD, CEPAL, UNESCO)  y el OIJ . 

Este Encuentro, constituye una oportunidad estratégica para identificar los desafíos y oportunidades que tienen las políticas públicas de juventud, en la región, en la reducción de las desigualdades  sociales y la implementación de la agenda de desarrollo sostenible. En el evento  participan 150  representantes de 22 países;  Ministerios de Desarrollo Social, ministros y responsables de Juventud, sociedad civil, academia, organizaciones internacionales y líderes juveniles.

Estudios del PNUD, estiman que en la región, aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes de entre 15-29 años de edad, vive en condiciones de pobreza o extrema pobreza; es decir, presentan privaciones que afectan esencialmente su calidad de vida.

Adicionalmente, las desigualdades en la población joven en términos de brechas y de interacciones asimétricas entre los diversos actores son más profundas en comparación con otros grupos de edad. La pobreza de la juventud, su falta de participación y las desigualdades que la afectan representan un obstáculo fundamental para conseguir un desarrollo óptimo de América Latina. “Los jóvenes no se sienten representados en los discursos, espacios y mecanismos políticos tradicionales".  Según análisis de  la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
 
Diversos son los retos que requieren soluciones plurales, eficientes y que articulen la inclusión y la prosperidad compartida. En este marco, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible abre una excelente oportunidad para que los jóvenes puedan no sólo expresar sus preocupaciones, sino también participar en la implementación, el seguimiento y la evaluación de acciones que mejoren sus condiciones de vida.. Una promesa central de la Agenda 2030 es la de no excluir a nadie; la meta 10.2 hace hincapié en que todos deben ser incluidos "independientemente de la edad, sexo, discapacidad, raza, etnia, origen, religión o condición económica o de otro tipo" en 2030.

A nivel regional, la resolución del trigésimo sexto período de sesiones de la CEPAL coloca a la igualdad en el centro del desarrollo sostenible: la inclusión social de los jóvenes es una de las prioridades en la región.  A finales de octubre de 2016, se celebró la XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se centró en Juventud, Emprendimiento y Educación y fue aprobado el Pacto Iberoamericano de Juventud como el acuerdo programático más relevante del sistema iberoamericano en materia de cooperación en juventud y, por tanto, se espera que además establezca mecanismos de concertación entre actores vinculados con la agenda juvenil, y una serie de prioridades vinculadas directamente con el mejoramiento de las condiciones de vida de los jóvenes, la protección de sus derechos y el desarrollo de la cohesión social intergeneracional.